Barbosa usó dinero del Estado para hacerle mejoras a su casa particular

Las uñas largas del fiscal Fracisco Barbosa aparecen en los fondos reservados, con los que adecuó su casa, en acto que un contralor encargado habría tratado de esconderle, como una especie de regalo de Navidad. Foto: Tomada de El País.

¿Se enojará usted, o permanecerá sereno, si sabe que, con sus impuestos, el fiscal Francisco Barbosa arregló su casa?

Pues lo hizo.

Según una investigación periodística, solo en 2022, los gastos reservados de la fiscalía subieron 171 por ciento en relación con 2021, porque, parte del dinero la usó Barbosa “para pagar mejoras en su casa”.

De acuerdo con los periodistas, los gastos reservados de Barbosa, en 2022, fueron de 51,888 millones de pesos. Los de 2021 fueron de 19,119 millones.

Un año después, el contralor encargado, Carlos Mario Zuluaga Pardo, “hizo una maniobra que sepultaría la investigación” que adelantaban contralores delegados.

La revelación es del semanario Cambio.

Todos los gastos reservados que administran algunos organismos del Estado los vigila el Contralor General de la Nación, por sí o mediante delegados.

Pero, en este caso, el contralor encargado Zuluaga,  “le va a permitir a Barbosa esconder la forma en que utilizó los gastos reservados de 2022, que intentaron auditarse en vano desde la Contraloría”.

Según el semanario, a comienzos de 2023, el equipo investigador de la contraloría comenzó una auditoría especial a la fiscalía, en relación con los gastos de 2022, pero hubo obstáculos en la labor de los auditores.

Barbosa nunca quiso entregar la información, argumentando que estaba protegida bajo la figura de seguridad nacional. Además, el fiscal está protegido por un fuero especial que impide que lo investiguen.

Al final, debió mostrar la información, pero exigió que se hiciera en la fiscalía, para que ningún dato o documento saliera de allí, y justificó su actitud en una llamada al contralor Zuluaga, en la que Barbosa habló de amenazas que habría recibido días antes, dice Cambio.

Según los investigadores, el argumento de la seguridad del fiscal nunca fue obstáculo en el pasado para que antecesores de Barbosa entregaran toda información sobre gasto público.

Además, la Ley 1097 de 2006 ordena que esa informacio2n se entregue con premura.

Pese a que a Barbosa no le importa saltarse las leyes, los investigadores pudieron revisar parte de la información sobre los gastos reservados, considerados como la caja chica de la fiscalía, pero no pudieron publicar los hallazgos, porque el contralor Zuluaga se los quitó.

Los investigadores encontraron un un contrato para instalar un sistema de blindaje en la casa donde vive Barbosa, justificado en el riesgo que corría. Pero, además del blindaje, parte del dinero público “se habría aprovechado para hacerle otras mejoras a la vivienda de Barbosa”, que se pagaron (…) bajo la excusa de que, por ser para seguridad, nadie se daría cuenta.

Al terminar 2023, en su tarea, los auditores trasladaron su informe a la fiscalía, para que esa entidad ejerciera el derecho de replicar las observaciones.

Pero, dice Cambio, ocurrió algo que sorprendió al equipo: “el contralor Zuluaga les arrebató esa función y ordenó, mediante resolución, que otra dependencia realizara la auditoría.

Entre 2010 y 2014, no hubo control alguno a los gastos reservados de las entidades que los administran, por orden de la contralora María Sandra Morelli Rico.

Pero, en 2015, la contraloría determinó lo contrario y oficialmente creó un grupo auditor, adscrito al despacho del contralor, para vigilar esos gastos.

El equipo, en el que todos deben ser profesionales y asesores grado 1, lo coordina el contralor delegado para Defensa, Justicia y Seguridad.

Así funcionó hasta noviembre pasado.

Extrañamente, en medio de la auditoría al fiscal, Zuluaga cambió de nuevo la norma, y modifico la conformación del grupo y la coordinación y supervisión del mismo.

Pero, el 26 de diciembre, se conoció lo que el semanario llama “el regalo del contralor al fiscal”: cambió otra vez la dependencia que vigilará los gastos reservados.

Se trata de la Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata, liderada por Juan Camilo Zuluaga, recomendado por el partido conservador y quien, para muchos, es el poder en la sombra en la Contraloría.

Ese sería el golpe final a la investigación de un año, que estaba en etapa de confirmar las observaciones y que hubiera podido convertirse en hallazgos administrativos, fiscales y penales.

El equipo comunicó sus observaciones a la fiscalía, que pidió una mesa de trabajo, para responderlas. Justo antes del encuentro, cambiaron el equipo y pusieron a uno nuevo, que no conoce labores de auditoría ni domina las materias auditadas y, por lo mismo, le facilitará a la fiscalía desvirtuar la investigación.

Además, explica Cambio, para seguir con el proceso, tendrían que darle cierre a la investigación anterior porque ya se cumplió el término para hacerla. Por esa razón, algunos hallazgos se perderán y los nuevos investigadores deberán empezar de cero.

En otras decisiones, Barbosa utilizó personal de la fiscalía para que prestara servicios domésticos en su hogar, con gastos a cargo del Estado.

También destinó un vehículo oficial y escoltas pagos por el Estado, para cuidar a sus perros y acompañarlos a pasear.

Igualmente, usó el avión de la fiscalía para llevar a pasear a San Andrés a su familia y una amiga, y al contralor Carlos Felipe Córdoba y su esposa, en pleno encierro por la pandemia, todo por cuenta de los impuestos de los colombianos.

El pretexto, esa vez, fue una supuesta investigación que nadie sabe en qué terminó.

Y, hace pocas semanas, gastó millonadas instalando placas recordatorias de obras que se hicieron durante su gestión. Una de ellas está en la fiscalía de Tunja, donde se adecuaron los baños.

Y todo, con dinero público, de usted y de todos los que pagan impuestos.

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