Un culo desollado

Dr. Polito

Nunca me cansaré de decirlo: ¡Ay!, estos humanos míos.

Colombianos tenían que ser…

Dales a algunos una mincha de poder, y asumirán que son los mandamases del universo.

Le ocurrió a Bruce Mac Master, insoportable sabelotodo y subido expresidente de la Asociación Nacional de Industriales (Andi).

No cayó, como puede pensarse, de bruces, sino de culo.

Dedicó más de cuatro años a oponerse al gobierno de Gustavo Petro.

Para Mac Master, estaba mal si Petro hablaba del papel de las empresas en el desarrollo del país, y mal si no lo hacía.

Llegó a convencerse de que Petro era su subalterno.

Se aprovechó de que el presidente permitía que todos los ciudadanos pensaran, dijeran y actuaran como quisieran, dentro de la ley, obvio.

Eso se llama ejercicio democrático.

Consideró que, como presidente del gremio más poderoso de Colombia, era quien debía decidir qué, cómo y cuándo hacer lo que fuera.

Incluso conspirar con la godarria más aserba para derrocar a Petro.

Y, como los agavillados fracasaron, decidió jugar sus restos en la campaña presidencial de la ultraderecha.

Como sugirió alguien: alimentó al tigre que lo mordió.

Antes de la elección presidencial, escribió de una realidad futura absolutamente contradictoria con lo que ocurre en Colombia hoy.

Anunció votar por el ensomberado, porque representaba la seguridad de la democracia, el empleo, la libre empresa, la propiedad privada, la separación de poderes y de un modelo limitado para evitar abusos.
Qué mal informado estaba este pésimo analista. Con razón hoy está donde quedó…

Si por cuatro años se sintió el suprapresidente; ¿por qué no seguir siéndolo, con un elegido que no tiene idea de nada?

El planteamiento parece correcto, desde luego; pero, en el caso de Mac Master, era muestra de ambición y sobradez rampante.

Durante cuatro años, no hubo un solo día en que no condujera a los industriales a la orilla contraria del Gobierno. Ni un solo día…

Ahora, el karma lo orilló a él, y ya sin el respaldo del empresariado y el altavoz de los medios corporativos.

Se metió con alguien más atropellador que él, con un verdadero fanfarrón que no respeta nada ni a nadie.

Las dos razones que surgieron para explicar su presionada renuncia a la presidencia de la Andi, tienen, en verdad, el signo de lo que se debe hacer.

Si una firma de abogados que ofrece sus servicios a una entidad como la Andi, no ofrece plenas garantías de rectitud, probidad y eficiencia, pues lo que pasó con ‘Nosecuantas’ Lawyers Enterprise, que no fue contratada, estuvo bien.
La decisión de Mac Master de no entregar a la fundación de la primera dama, los 200,000 millones en ayudas empresariales para los damnificados del terremoto, también fue correcta.

Pero, considerar que, ante una fiera hambrienta y ofendida todo se limitaría a un “zape, gato”, fue un error de cálculo monumental.

Quizás, motivado por el hecho de que el presidente no parece presidente, y por lo tanto no lo es ni encaja dentro de aquello de que “la mujer del César no solo debe serlo sino parecerlo”, Mac Master continuó como si nada.

Le faltó la experiencia del colombiano de a pie en los caminos, que, al pasar, sigue alerta ante el perro cuidador que se hace el pendejo, porque ese lo morderá a traición.

Y qué mordisco que recibió...

Desde la cúpula del poder prohibieron cualquier contacto con él y con los industriales grandes, lo que implicaba mantener lejos de las decisiones a los dueños del país.

Y, obvio, ellos no lo iban a permitir.

Por eso, poderosos azucareros, regodos todos, entre otros, amenazaron con dejar la Andi.

Y, ante eso, Mac Master cayó. No de bruces, como parece indicarlo su nombre, sino de culo pelado, con todo su orgullo, con toda su soberbia, con toda su sobradez, sobre la piedra caliente.

Ahora, ya sabe lo que es el mal pago del diablo al que bien sirvió durante 13 años, y del animal al que respaldó como si fuera el Mesías.

Y el karma generado por mostrar los dientes y gruñir y ladrar y amenazar cada día con dentellar a Petro, el paciente, el tolerante, el demócrata...

En un dos por tres quedó solitariamente solo en tanta soledad tan sola…

Y con el jopo despellejado.

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