Miles de familias están durmiendo en la calle, muchas de ellas bajo bolsas de plástico. Todas perdieron sus viviendas en el terremoto del 10 de agosto.
Un grupo de 82 integrantes de la Unidad Nacional de Rescate y Salvamento de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llegó a Cali en aparente misión de rescate, para adelantar su labor de ayuda a miles de colombianos víctimas del terremoto ocurrido en San José del Palmar, Chocó, el 10 de agosto, y que cobra cerca de 300 vidas cuatro días después.
La Unidad de las FDI lleva cerca de 30 años en operaciones de rescate en varias catástrofes naturales a lo ancho del mundo, lo que avalaría su capacidad técnica. Su ingreso y elección, por otro lado, responde a un sectarismo político del Gobierno Colombiano, quien pone por delante su abierta preferencia por Israel y allegados a Estados Unidos, antes que por rescatistas regionales, como fue el comentado caso de los ‘Topos’ mexicanos y de los bloques rescatistas de ese país, rechazados según indicó la presidenta Claudia Sheinbaum.
En apenas un día de operación en Colombia, el bloque compuesto por ingenieros, médicos y reservistas del Ejército Israelí ya ha tenido confrontación con el pueblo caleño, quien rechaza su intervención y protesta a viva voz el genocidio de miles de palestinos cometido en la Franja de Gaza a manos del Estado Israelí, comandado por Benjamin Netanyahu.
Los primeros dos días de la ‘Patria Milagro’, como la bautizó el nuevo presidente de Colombia, dejó un retazo de combates y violencia, indivisible para el mandatario que se dedicó a ordenar el despliegue a discreción de soldados, mientras él iba a divertirse en la Feria de las Flores de Medellín, junto con sus amigotes, Federico alias ‘Fico’ Gutiérrez, alcalde de Medellín, y Andrés Julián Rendón, Gobernador de Antioquia.
Mientras la derecha más pura se refugiaba en el espectáculo de su capital paisa, bombardeos, combates, miedo y casi ningún resultado se dio en distintos departamentos del país, la mayoría territorios de la periferia nacional.
El 7 de agosto, día de la posesión presidencial, mientras el nuevo jefe de Estado atendía a la parafernalia religiosa y militar en Cali, se registraron en Colombia:
En la ciudad de Barranquilla, el senador Iván Cepeda Castro lideró un encuentro masivo que consolida la desobediencia civil pacífica que comienza este 7 de agosto de 2026, en razón de la posesión del nuevo gobierno de ultraderecha en Colombia.
Cepeda reconoció la labor del expresidente Gustavo Petro Urrego y afirmó que lo que termina es solo una primera fase del camino de las transformaciones, en las que fueron fundamentales los movimientos sociales y la ciudadanía que hizo posible esta fase de cambios históricos.
"No es un punto final; es una breve pausa que nos permite renovar fuerzas, reflexionar y renovar fuerzas y esperanza", dijo, y agregó que "nada habría sido posible sin la voluntad de un pueblo que creyó que Colombia podía y puede ser distinta".
Transformaciones necesarias
El senador Cepeda recordó que durante este cuatrienio se demostró que las transformaciones de fondo no solo son necesarias, sino que son posibles, con la reforma agraria que por fin logró "distribuir, de manera democrática, miles de hectáreas de tierra para dignificar la vida del campesinado y sembrar las bases de la paz duradera que requiere Colombia".
También dijo que las reformas son necesarias y viables para el beneficio de las poblaciones más excluidas, y que el gobierno progresista cerró demostrando que es posible respetar los derechos humanos, y que la mejor manera de rendir homenaje a la fuerza pública fue con garantías de derechos y no con alabanzas y discursos.
Una oposición responsable
Cepeda enfatizó que a partir de este día, la oposición será responsable, defensora de la democracia y de la soberanía nacional, en especial porque hay un sólido fundamento: quien se posesionará como mandatario, juró por encima de nuestra Constitución ser fiel a la constitución de los Estados Unidos.
Así mismo, señaló que no se permitirá un nuevo genocidio en Colombia, ante el riesgo de un gobierno que ha anunciado una "batalla cultural, que no es otra cosa que una cultura absolutista y totalitaria", para promover la misoginia, el racismo, la homofobia y la desigualdad.
"No vamos a ceder ante esa ambición que lleva a la muerte, no cederemos ante el autoritarismo y no cederemos ante un nuevo terrorismo de Estado", dijo el senador.
Ahora, según Cepeda, vendrá la consolidación de la nueva conciencia ciudadana, con "una oposición formidable, honesta, pacífica", que no descarta, si se ofrece, dialogar con el nuevo gobierno para lograr un acuerdo nacional.
Finalmente, indicó que se buscará triunfar en las elecciones regionales pues "somos el gobierno en construcción, que volverá a construir el camino de las transformaciones sociales, para que Colombia sea la patria justa y democrática que se merece nuestro gran pueblo".
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