Por Dr. Polito
Siempre fue una amenaza para todas las élites, en especial las políticas, que la engrandecieron con su odio profundo.
Tanto odio, expresado incluso ahora que está en su ataúd, hizo de Piedad Esneda Córdoba Ruiz una mujer imprescindible para este país discriminador, racista, desequilibrado hasta la médula, marginador, odiador y miserable.


