Un Partido Demócrata prudente y callado espera el 3 de noviembre en la tarde, cuando muy probablemente asumirá el control del Congreso de Estados Unidos, como resultado de las llamadas elecciones de mitad de mandato, destinadas a renovar las corporaciones públicas.
Mientras tanto, en medio de esfuerzos desesperados, el Partido Republicano busca convencer al presidente Donald Trump de que ponga fin a su guerra particular con Irán, para no perder las elecciones.
Trump, con niveles de aceptación por los suelos (solo entre 30 y 33 por ciento), se mantiene, sin embargo, impertérrito y amenazante, y al parecer dispuesto a calificar de fraude un eventual, pero casi seguro, triunfo demócrata.
Los índices de desaprobación llegan a -22,4 por ciento, mayor incluso que el obtenido por Trump después del asalto al Capitolio, que estimuló desde la Casa Blanca, el 6 de enero de 2021, durante su primer mandato.
Según registros históricos, los índices de aprobación de Trump son los más bajos desde 1950 para un presidente en ejercicio y con el Congreso a favor.
Ni siquiera la posibilidad de que los demócratas dominen el Congreso y lo sometan a juicio político, ha motivado a Trump a desistir de amenazar con destruir a Irán, a costos tan enormes que Estados Unidos prácticamente agotó sus reservas de municiones balísticas de varios tipos usuales.
Otra razón es el creciente e incontenible alza en los registros del costo de vida, con alimentos que suben de precio semana a semana, mientras el dólar pierde valor en el mundo entero.
La desaprobación también obedece a la desaforada campaña antiinmigrantes irregulares, que, en medio de tiroteos que dejan varios muertos y heridos, desató implacables cacerías, en especial de extranjeros de origen latinoamericano, la gran mayoría, de países hispanohablantes.
El llamado voto hispano, que inexplicablemente ayudó a Trump a ser presidente por segunda vez, ha sufrido una caída notoria, que preocupa aún más a los republicanos, que temen que el desprestigio de Trump se prolongue dos años más y los lleve directo a una derrota presidencial.
El 3 de noviembre estarán en juego las 435 curules de la Cámara de Representantes, 35 de 100 del Senado y 39 gobernaciones de estados, incluidos tres territorios de ultramar.
Igualmente, numerosas localidades elegirán alcaldes y miembros de sus ayuntamientos (en Colombia, Concejos) y otros funcionarios municipales.
Analistas de encuestas han concluido en que 42 por ciento de los votantes registrados para noviembre votará contra Trump, fente a 22 por ciento que lo apoyará.
Igualmente, establecieron que los candidatos demócratas al Congreso aventajan a los republicanos 43 a 37 por ciento en la intención del voto.