El Gobierno de la Patria Milagro, muy amigo de los privados y del falso libertarismo de la infraestructura, está a nada de dar un golpe durísimo al Eje Cafetero (Caldas, Quindío y Valle del Cauca).
Las Autopistas del Café vuelve al centro del debate, mientras que el Gobierno retrotrae la política estatal promovida por el gobierno del expresidente Gustavo Petro.
Autopistas del Café son una serie de corredores viales primordiales para el desarrollo del Eje Cafetero. Comprenden 256 kilómetros de vías en los tres departamentos. Están bajo concesión desde 1997, hace 29 años.
La concesión, en un 62%, es operada por Odinsa, una filial del Grupo Argos. El grupo Argos es uno de los principales proveedores de cemento y otros materiales de infraestructura en Colombia. A raíz del terremoto del 10 de agosto, se ha vuelto un gran colega del presidente de la República, como se puede observar en los cientos y cientos de sacos de cemento Argos que aparecen permanentemente en los eventos del mandatario por todo el país.
La concesión a 30 años finaliza en febrero de 2027. Luego del fin de dicha sucesión, Autopistas del Café debe volver a manos del Estado, por medio de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y el Instituto de Vías (Invías).
La controversia avanza desde hace meses, cuando el entonces presidente Petro decidió no continuar con la concesión, viabilizando el manejo estatal de las autopistas. Ahora, el tigre y su ministra de Transporte, Elsa Noguera, ficha del ultracorrupto clan Char, busca revertir esta decisión.
La deriva del futuro del proyecto podría definirse en una simple pelea de ideologías. La izquierda prefiere que el Estado dirija antes que privados, la derecha desea lo contrario.
El problema viene con otro apéndice: los peajes. A lo largo de los 256 kms hau 7 peajes, una cifra impresionante para el corto trayecto. En su orden, los peajes son:
-Peaje Payas (Manizales - Caldas)
-Peaje San Bernardo (Manizales - Caldas)
-Peaje Santágueda (Manizales - Caldas)
-Peaje Corozal (Calarcá, Quindío - La Paila, Valle)
-Peaje Circasia (Pereira - Armenia)
-Peaje Tarapacá 1 (Caldas - Risaralda)
-Peaje Tarapacá 2 (Risaralda)
Los precios de los peajes van desde $16.200 a $21.200 para los particulares clase I hasta $85.000 para los clase V.
Cifras que, multiplicadas por los cientos de vehículos que pasan día tras día, dan ganancias multimillonarias para la concesión. Los precios de los peajes, que son los más caros de América Latina, fueron incrementados temporalmente por reformas en las vías. Como todo impuesto temporal, nunca fue derogado.
En mayo de 2026, Petro derogó los costos de los peajes en el Eje Cafetero para clases I y II. Con una resolución firmada por su ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, determinó una cifra diferencial que reducía los costos de peajes de $17.800 a $700.
La medida quedó en ejecución, pero fue rápidamente revertida por la Patria Milagro. Mantener los exhuberantes costos de peajes reduciría significativamente la capacidad y el atractivo turístico para el Eje Cafetero.
Santiago Osorio Marín, representante a la Cámara por Caldas, denunció un plan que desde el Gobierno busca ampliar la concesión con Odinsa por otros 30 años.
El primer paso de este entramado ya fue ejecutado. Los peajes derogados por Petro continuarán funcionando hasta septiembre de 2027, aunque la concesión acaba en febrero.
“La primera alerta es por qué la concesión vial nunca ofreció esas tarifas diferenciales antes y sí 30 años después, han pasado varios meses y no se han hecho efectivas. Desde la veeduría se ha indagado por la información y desde Autopistas del Café responden con dilaciones, se tiran la pelota entre entidades; han pasado tres meses del anuncio y hoy no funciona”, dijo el congresista en un video en su cuenta de X.