Por Dr. Polito
Hace pocas semanas, en esta sección se dijo que no hay “nadie más perverso y repugnante que un dirigente de derecha. Y, en este aspecto, los de Colombia se llevan la medalla de oro con mucha ventaja”.
Pues, la afirmación se quedó corta. Hay peores. Por ejemplo Juan Daniel Oviedo Arango.
Con imagen de progresista o, al menos, de moderado, es ahora un ejemplo de vileza extrema, una que deja como aprendices de la hijueputez a los extremistas de derecha que le ofrecieron hacerlo vicepresidente de Colombia.
Su silencio ante hechos horribles, incluido uno del que él es uno de los protagonistas, es de una obscenidad incalificable.
Cómplice de las actitudes del dueño Centro Democrático (CD), de patrocinar y provocar la sensación de inseguridad generalizada, para luego aparecer como salvador, Oviedo es hoy el más triste de los mequetrefes, el más aborrecible de los enanos morales de ese partido corrupto hasta “los huesitos y las carnitas”.
Un remedo de paro es dirigido en Bucaramanga por la abogada Laura Tatiana Muñoz Ospina, excandidata a la alcaldía de Villeta, a quien el Centro Democrático, en el que milita, la vistió de campesina, con un sombrero de jipijapa y una bandera colombiana como capa.
“Vaya, y logre que los campesinos protesten contra los cobros del impuesto predial, convénzalos de que son expropiatorios, y genere todo el ruido que pueda, pero en todo momento se debe propiciar el deterioro de la imagen del Gobierno”, pudo ser el resto de la orden.
Por ahora, son pocos los campesinos congregados en sitios claves, pero suficientes para causar problemas en la movilidad de las gentes.
Nadie, ni la candidata del CD, ni la nueva campesina, les ha aclarado a los campesinos que la responsabilidad de aplicar las normas del predial no es del Gobierno Nacional, es decir, no es de Petro, sino de los alcaldes y gobernadores.
Mucho menos han hecho saber que el decreto reglamentario 148 de 2020 es del gobierno del inútil subpresidente Iván Duque, no de Petro.
Y muchísimo menos informan de que el bendito decreto está firmado por Oviedo, como director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).
Y, aquí, es donde el inefable candidato a la vicepresidente Oviedo muestra su carácter abominable. No ha dicho esta boca es mía, es decir, no se ha atrevido a explicar por qué defiende un paro contra una medida que él mismo ayudó a decidir.
La hijueputez es así. El enanismo moral y ético del bailarín afectado y corrupto —porque callar en casos como este es corrupción—, es tan grande como sus escandalosas volteretas políticas de los últimos días.
La imagen que de él tenía parte de la opinión pública, que veía en él a un tipo confiable, centrado, con entereza, íntegro y sensato, él mismo la envolvió en papel higiénico usado y la arrojó al lugar adecuado.
Ahora sí, Juan Daniel Oviedo Arango es un miembro pleno del CD, cueva de ultracorruptos, de cómplices de diversos crímenes horrendos, de narcopolíticos, de ladrones del dinero público, de seres tramposos y detestables, en fin, de criminales de la peor ralea.
La hijueputez es así. Ni más ni menos.
Pero, ¿qué se puede esperar de un candidato a la vicepresidencia que denigra a las decenas de miles de habitantes de Buenaventura que, dice, comen mierda?
Se pasó de hijueputez…