¿Cómo no darle la razón al candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, cuando arremete contra la hipocresía que caracteriza a los opositores del Gobierno en el Congreso?
A nombre de los partidos políticos tradicionales hegemónicos, esta vez en la oposición, los congresistas que consideran que son los dueños de Colombia
defienden hoy, con vehemencia, todas las reformas sociales que han negado durante siglos y por las que ha luchado el Gobierno de Gustavo Petro.
Pero, como les dijo Cepeda hace pocas horas en el Senado, todo no es más que hipocresía, porque, como lo saben, carecen de respaldo popular e intentan, por todos los medios, salvar de la catástrofe a sus candidatos.
Ahora, esos políticos, que en mangualas mayoritarias se han opuesto a que el Gobierno favorezca al pueblo, y han votado en contra de las reformas, hoy se han convertido en defensores sociales de última hora y las respaldan.
La suspensión temporal por el Consejo de Estado del decreto que reconoció el salario mínimo vital, marcó el falso cambio de criterio de empresarios y políticos, que defendieron el reajuste y se opusieron a que se disminuyera el aumento de 23,7 por ciento.
Por este cambio milagroso, en la plenaria del Senado del jueves, Cepeda dijo:
“En este Congreso tenemos que lidiar frecuentemente con la hipocresía, tenemos que escuchar a los defensores sociales de última hora”, señaló. “Quienes se han opuesto a todas las reformas, quienes han mezquindado que este Gobierno haya logrado el alza salarial para que la gente viva de una forma más digna, quienes han intentado por todas las vías que no haya reforma pensional, quienes se han opuesto a que se resuelva el problema de la salud mediante una reforma, ahora, en tiempo electoral, se han convertido en luchadores sociales, en partidarios de la reforma agraria, en luchadores por el salario...”
Y, luego, preguntó: “A ver, señoras y señores del Centro Democrático, y su candidata, a la que le gusta hacer campaña en este recinto, ¿por qué se oponían antes al alza del salario, y ahora ya no?, ¿qué paso ahí?, ¿qué cambio?.
Y él mismo respondió: “Yo les voy a decir qué cambio: que están desesperados por ganar el favor popular, pero ese no se obtiene con oportunismos, no se obtiene intentando posar de centro político cuando se ha sido toda la vida de extrema derecha, cuando se hizo un sistema de salud que se han robado...”
“No se puede, a última hora, venir a disfrazarse, a maquillarse, y encima, a tener el descaro de pedir cuentas”, agregó. “Eso no se puede”.
Claro, sostuvo con sarcasmo, si uno cree que el engaño es parte de una política, pues sí; si uno cree que la gente se deja meter gato por liebre, que la gente no recuerda, que el pueblo colombiano se olvida de quienes, pues sí (se puede, a última hora, disfrazarse, maquillarse).
Y agregó: “(Ustedes) defendieron en un momento los intereses privados y absolutamente mezquinos, y ahora intentan posar como amigos de lo social, pero eso ya no… Eso dejó de funcionar en Colombia”.