La Junta de Acción Comunal (JAC) de la Vereda Guaduales Nueva Esperanza, en La Macarena (Meta), denunció el asesinato del campesino Luis Carlos Mojica Guzmán y la retención de una familia. También señalan al Ejército de utilizar a menores de edad civiles como escudos humanos.
EL primer caso constituiría otra posible ejecución extrajudicial o ‘falso positivo’ ocurrida en la Patria Milagro. Se sumaría al caso de Ricardo Andrés Rodríguez Martínez, joven campesino asesinado en Santa Marta.
La denuncia gira en torno a la familia de Yuli Andrea Motta Tovar y Luis Carlos Guerrero Real.
Un documento fechado el 22 de septiembre, indica que ese día, a las 3:35 de la tarde, tropas del Ejército llegaron a la casa de Yuli Motta, la amarraron, golpearon y obligaron a despojarse de su ropa. Otros militares habrían retenido a Luis Carlos Guerrero y a los dos niños de la familia dentro de la casa.
Posteriormente, el vecino Luis Carlos Mojica se habría dado cuenta del abuso y, al acercarse a la casa, fue asesinado con un disparo.
A continuación, lea la denuncia completa:
“El día 22 de septiembre de 2026 en la Vereda Guaduales Nueva Esperanza municipio de La Macarena/ Meta, siendo las 12:30 de la tarde, sin identificarse llegan tropas del Ejército Nacional a la vivienda de una pareja de campesinos quienes se encontraban con sus dos hijos menores de edad, los militares llegaron de manera arbitraria y violenta, la señora Yuli Andrea Motta Tovar identificada con número de cédula 1.123.863.728, fue abordada por algunos de los militares cerca de su vivienda, ella estaba cumpliendo las labores cotidianas de la finca, arriando unos becerros que se le habían ido a una zona boscosa y fue en ese momento la mujer fue amarrada, golpeada y obligada a que se quitara sus prendas de vestir, mientras era interrogada; el otro grupo de militares retuvieron al señor Luis Carlos Guerrero Real identificado con número de cédula 1.214.464.500 y sus dos niños dentro de la casa; estas personas civiles, afiliadas a la Junta de Acción Comunal de la Vereda Guaduales Nueva Esperanza, bajo estos actos, fueron víctimas de un secuestro por parte de la Fuerza Pública.
Siendo las 03:35 de la tarde, la familia continúa en estas condiciones de vulneración, un campesino del sector, Luis Carlos Mojica Guzmán identificado con número de cédula 1.121.716.057 se acerca a la vivienda con la intención de saber que era lo que estaba pasando y los militares le dispararon sin mediar palabra, esto sucedió en presencia del señor Luis Carlos Guerrero Real y su niña, pues el otro niño había salido angustiado en su bicicleta a buscar a su madre en una finca vecina. Los testigos, quienes confirman que el señor Luis Carlos Mojica Guzmán no portaba armas y no representaba ningún peligro, pero que a pesar de eso, los soldados cuando le dispararon lo hicieron con sevicia, descargándole un proveedor de fusil mientras le gritaban "hijueputa"; Luis Carlos Mojica Guzmán era un civil y afiliado a la Junta de Acción Comunal de la Vereda Puerto Cachicamo, por lo que convierte al Ejército Nacional en actores materiales del asesinato de una persona inocente y de quien, además, no aparece su cuerpo; el cual fue recogido por las tropas del Ejército Nacional.
Al transcurrir el asesinato del campesino, las tropas del Ejército Nacional comenzaron a disparar de manera indiscriminada sin haber un objetivo militar que les representara algún peligro, poniendo a la familia como escudos humanos, violando los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
De manera simultanea y alertados por los disparos, comenzaron a llegar campesinos vecinos al lugar de los hechos, donde los militares les disparan con el fin de mantenerlos alejados de la vivienda, y otro grupo de campesinos que llegan minutos después son interceptados por otro grupo de militares que se encontraban sobre la vía y no les permitieron el paso, quedando el primero grupo de campesinos en la mitad de los dos cordones de seguridad que tenían los militares, a estos primeros campesinos que llegaron como acto de solidaridad con la familia que se encontraba en peligro, fueron también amedrentados e incluso a uno de ellos, lo tiran al suelo y le apuntan con el fusil. Los campesinos con la intención de mediar, les solicitan a los militares, que por favor los dejen ingresar a la finca para poder sacar a la familia de la vivienda y ponerlos a salvo, además, manifiestan su gran preocupación, por haber dos menores de edad en el lugar, a lo cual, los militares se niegan a dejarlos pasar mientras se escuchan disparos y ráfagas de fusil, que incluso venían también desde un helicóptero que sobrevolaba el lugar. En horas de la tarde noche, la comunidad logra entrar al lugar de los hechos, en donde encuentran a una familia devastada, en estado de pánico, una madre y unos niños llorando aterrados por tan horrible suceso, la comunidad en su ejercicio de verificación de los hechos, encuentran casquillos, impactos de bala y rastros del asesinato del señor Luis Carlos Mojica Guzmán”.