300 muertos después, la Patria Milagro es solo show, indolencia y promesas

Indolencia, show y escándalosas declaraciones son la imagen que deja el Gobierno en medio de la tragedia.

Una semana luego del terremoto que azotó a Colombia, y que fue la primera prueba del gobierno recién posesionado, las promesas vacías, el show mediático, la humillación a los pueblos y el expresivo clasismo por parte de los hoy dirigentes muestran el rumbo por el cual irá Colombia. El espectáculo premeditado y la improvisación gigantesca serán partes protagonistas en las primeras medidas con las que los refundadores de la Patria llevarán a cabo la reconstrucción civil, social, y a su antojo, moral.

Desde el 10 de agosto, cuando en San José del Palmar, Chocó, un sismo de 7.4 en la escala de Richter llevó a 10 departamentos a una prueba de fuego para salvar cientos de vida, y en acto solidario, ayudar al prójimo, el Gobierno Nacional ha sido víctima de su propio sectarismo, y llegó a manejar la tragedia con los ojos vendados, por su terquedad de no realizar un empalme con el gobierno del expresidente Gustavo Petro Urrego.

A partir de ahí, una serie de hechos vergonzosos e indignantes han llevado el show con el que el actual presidente llegó a la jefatura del Estado como herramienta clara de manipulación para minimizar el desastre operativo con el que ha manejado la tragedia nacional. Esta estrategia, claro, apoyada y difundida masivamente por la prensa corporativa, que en una semana ha funcionado más como micrófono de propaganda que contrapeso al poder. 

EL SHOW Y EL NEGOCIO BAJO LA MESA

En su primer acto público luego del terremoto, en el Occidente de Bogotá, el presidente llegó a su rueda de prensa tirando besos y saludos a un pequeño grupo de admiradores. Esta actitud fue ampliamente reprochada, empezando incluso por su vicepresidente José Manuel Restrepo. Aún sin entender la magnitud de su cargo, y sin un mínimo de respeto por las víctimas, el mandatario comenzó su intervención informando los primeros 111 muertos d ella tragedia.

A las comunidades que visitaba, las recibía con sus reconocidos ademanes castrenses, que utiliza sin ningún pudor pese a que no tiene experiencia militar alguna. Mientras que recorría Valle del Cauca, Quindío, y las partes menos afectadas de Chocó, el Gobierno prometía mil y un milagros mientras, bajo la mesa, aprovechó la tragedia que tenía centrada toda la atención del país para cometer dos inextensibles y vergonzosos actos en el plano internacional. El primero fue, alineado con Estados Unidos, reconocer la legitimidad de Israel sobre la zona siria conocida como los Altos del Golán. Esta decisión fue repudiada por toda la comunidad internacional, y dejó a Colombia como un paria social, perfectamente amilanado con la defensa de los intereses de Israel.

El segundo acto fue, con perdida de soberanía y todo, el anuncio por parte del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, informando que Colombia le permitiría el ingreso y paso de tropas por el territorio colombiano, para realizar operaciones militares ‘contra el terrorismo’. 

LA INOPERANCIA DE LA UNGRD

En medio de la incoherencia internacional, la tragedia no daba tregua y mostró la ineptitud de las principales entidades del Estado. En la UNGRD, el 13 y 14 de agosto, el director David Santiago Tamayo Roldán, dio dos declaraciones a la prensa que rápidamente dejaron ver la falta de preparación del Gobierno para manejar de la mejor manera el terremoto.

En el primer caso, Tamayo con un sesgo político impresionante, aseguró que solo dejaría entrar a rescatistas de los países dirigidos por gobiernos de extrema derecha: Israel, El Salvador, Estados Unidos y Ecuador, pese a que muchos otros , en acto humanitario, se ofrecieron rápidamente para dirigirse a las zonas afectadas a buscar personas bajo los escombros. 

En su segunda salida a la prensa, Tamayo reconoció que, aunque la prensa lo ocultara, la UNGRD sí tenía recursos de operación y finanzas óptimas, pero que al no tener un empalme hecho, desconocía qué debía hacer. La decisión de no tener un empalme fue completamente tomada por los integrantes de la Patria Milagro, pues en todos los canales del Estado se puede ver el empalme con el pueblo, ordenado por el expresidente Petro.

En la noche del 15 de agosto, en Cali, mientras voluntarios buscaban en los escombros de toda la zona, el Gobierno no los recibió con ayuda humanitaria, sino con 4 tanquetas de guerra, situación que provocó el rechazo en redes sociales por parte de la comunidad.

LA INDOLENCIA DE LARA 

En un nuevo amanecer, la indolencia máxima fue reflejada por el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo. También con premio doble, Lara no mostró su inexperiencia, sino su desdén e indolencia por las comunidades y la vida.

En Buenaventura, como si fuera magia, Lara le dio a una mujer y las personas que pasaban la clave inmediata para su salvación: “Clara, entonces aquí conseguimos madera, y cemento para soportes y ustedes mismo arreglan. Esas son las ayudas más rápidas. Si necesitan madera, se pone la madera y eso lo arreglan en 2 minutos. Si ponemos la varilla y el cemento, ella pone la mano de obra, el maestro y hace sus columnas”.

Con indolencia máxima, en rueda de prensa, Lara admitió: “A mí lo que más me ha dolido, más de los fallecidos y los heridos, es la destrucción de los colegios”.

Al tiempo de las indignas declaraciones de Lara Restrepo, en Cali, un grupo de 82 israelíes, reservistas del Ejército responsable del peor genocidio del siglo XXI, fue mansamente recibido por el Gobierno. Desde la capital del Valle, el comando de rescate se dedicó por días a hacer propaganda barata, que tuvo un total rechazo del pueblo caleño, consciente del genocidio en Gaza.

BALONES Y VACACIONES

La tapa de hechos vergonzosos en el Gobierno se dieron el 16 de agosto, con otro par de indecencias impropias de quienes deben levantar la moral y la dignidad de un pueblo. En Buenaventura, el presidente, aún inconsciente de su dignidad, aprovechó la visita para tirar balones de fútbol a la gente que carga con hambre, muertos, desamparo y dolor. Eso sí, balones finamente decorados con el logo del partido de extrema derecha ‘Defensores de la Patria’.

En Santa Marta, por otro lado, fue pillado el corrupto ministro de la Vivienda, Jaime Andrés Beltrán Martínez, vacacionando tranquilamente mientras al menos 186 mil personas esperan su actuar para poder recuperar sus viviendas, o para buscar definitivamente un techo.

Así, una semana después del sismo que levantó la solidaridad de un pueblo, un gobierno alejado de sus necesidades, sectario y clasista, demuestra la pequeñez de su dignidad, y la inoperancia que acompaña parsimoniosamente con indolencia.

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