El presiente Gustavo Petro desmintió de manera rotunda que fuentes oficiales hayan alertado al gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón y al alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, alias ‘Fico’, sobre un posible atentado contra ellos, con un dron supuestamente de las disidencias de las Farc.
El atentado, ‘Fico’ y Rendón, iba a ocurrir durante una reunión en el complejo eléctrico de Hidroituango.
Según escribió Petro en su cuenta de la red X, “no hay evidencias de dicho atentado”, y compartió unas declaraciones que Gutiérrez dio a la revista Semana, después de que el general Royer Gómez Herrera, comandante del Ejército Nacional, negara la supuesta alerta.
Además, señaló que no se conocen las razones por las que el alcalde y el gobernador de Antioquia "no asistieron a su reunión en Hidroituango".
El evento era una rueda de prensa en la que se esperaba la presencia de cerca de cien periodistas y en la que se revisarían avances clave de la obra.
Ante la negativa del general, ‘Fico’ dijo: "Entonces estamos jodidos porque la información nos la dio el Ejército y nos la dieron también los integrantes de nuestro esquema de seguridad, que son de la Fuerza Pública".
Y agregó: "El gobernador ha insistido en eso. Si fuera por nosotros, estaríamos allá. ¿Y por qué no se ha podido viajar? ¿Y por qué no han podido salir de allá del campamento las personas de los esquemas de seguridad nuestros y de las avanzadas? Porque hay artefactos explosivos”.
"A nosotros la información que nos dieron es que es un dron de las Farc, y yo les pregunto: ¿acaso los drones de las Farc tiran rosas o toman fotos? Los drones de las Farc tiran bombas”, señaló.
En las declaraciones, Gutiérrez dijo que no quiere polemizar con un integrante de las Fuerzas Armadas, pero que “llama mucho la atención que una advertencia que recibimos, una sugerencia justamente de no ir de parte de la Fuerza Pública, y nosotros respetando también ese trabajo de la Fuerza Pública en la zona, entonces ahora tratan de decir básicamente que no fue así".
En Colombia es usual que durante las campañas electorales, algunos políticos inventen amenazas y presiones, para que los medios de comunicación los acojan como víctimas, y así estimular a los electores a votar por ellos.