Por Dr. Polito
Caracol Televisión piensa pasar agachado en el escándalo de acoso sexual por el que despidió a dos de sus empleados.
Es la actitud de los poderosos que, por pretender salir del paso sin mojarse, arrojan bajo el más mullido de sus tapetes a quien sea, para intentar desviar la atención de sus grandes pecados.
Porque, mientras más poderosos son, más grandes son sus faltas y, obvio, más infames son sus sacadas de culo.
Y la razón tiene que ver con que podrían estar jugándose la posibilidad de continuar explotando recursos del Estado, como lo son las frecuencias de televisión.
Al fin y al cabo, si los jueces y la Fiscalía se deciden, por fin, a hacer lo suyo, tendrían que concluir en que el canal es cómplice de las conductas delictivas de sus empleados, por tolerarlas y no aplicar ni freno ni sanciones, ni actuar…
El acoso sexual es un delito, y más grave, si quien lo ejerce es un superior jerárquico o alguien con importante nivel de influencia dentro de una empresa.
Pero, que quede claro: es un delito. Un delito muy grave, que genera muchas consecuencias. Las mismas que Caracol Televisión aspira a que no le afecten, en un episodio que el canal desea que nadie recuerde en pocos días.
Pero, testimonios como el siguiente, que relaciona hechos de 2023, tienen que impedir que la empresa televisiva eluda sus responsabilidades.
Es un testimonio no desmentido, luego se puede considerar que es válido para toda acción jurídica.
Fue publicado en redes sociales, y acogido por el sitio digital Infobae.
“Me callé por mucho tiempo, pero le conté a mi amiga, a la que entró conmigo a digital y me dijo: ‘A mí también me pasó, el man hace un tiempo me mordió, me cogió una teta’... le conté a mi jefe de ese momento y me dijo: ‘Esto no puede pasar, hay que denunciar’. Y le dije: ‘No, me da mucho miedo cerrarme las puertas. Tú sabes que yo quiero entrar a noticias’... Denuncié, con mi amiga fuimos al piso que están todas las directivas, les contamos todo lo que sucedió, nos dijeron: ‘No es la primera vez que pasa esto con este señor, vamos a hablar con él, esto no puede pasar, por más que sean estrellas, aquí no hay estrellas en Caracol, aquí se va a tomar mano dura. Vamos a hablar con él, le vamos a poner un ultimátum, que si esto vuelve a pasar, sale de acá’...“, indicó.
¿Cómo es eso de que si vuelve a pasar?
El denunciado, no se sabe con claridad quien fue, si Jorge Alfredo Vargas Angulo, 59, el presentador estrella de las noticias del canal, o el comentarista deportivo Ricardo Orrego Arboleda, 51 (ambos trabajan para Blu Radio), cometió una conducta que le valió salir directo para la Fiscalía, en manos de la Policía.
Pero, no. El canal toleró el acoso y lo olvidó todo, hasta estos días, en que las denuncias públicas de reporteras abusadas lo pusieron entre la espada y la pared.
Desde luego, prescindió de dos personajes señalados de abusar de las reporteras y aspirantes a trabajar en la empresa, pese a que, al parecer, hay casos que comprometen a otros empleados con poder.
Al tolerar las faltas, constitutivas de delito, Caracol TV se hizo cómplice. Que no quede duda alguna. Es decir, los responsables de administrar la empresa se convirtieron en delincuentes y siguieron manejando recursos del Estado, que le arrendó a Caracol (como a todas las empresas comerciales de radio y televisión privadas), unas frecuencias que son de su exclusiva propiedad.
¿Será que la Fiscalía se atreverá a sancionar el silencio de Caracol Televisión y su complicidad con conductas delictivas?
La verdad, hay dudas, muchas dudas de que la fiscal se atreva.
Ser fiscal es la mejor oportunidad de generar acreencias, legales o ilegales, como esta, que algún día serán pagadas; son inversiones a futuro que pueden dejar beneficios inimaginables, en especial si los beneficiados son Don Dinero y su Poder.
Afirmar que en Caracol Televisión no hay estrellas, como algún directivo le argumentó a una reportera que denunció a un astro, no significa nada, si el denunciado sigue en el firmamento del canal, apretando tetas, besando a la fuerza, mordiendo (y quién sabe qué más) a las aprendices y a las recién llegadas, que, ante la aureola de poder del abusador, prefieren someterse.
¿Será que el presidente Gustavo Petro habrá tenido tiempo de reflexionar sobre lo que hacen contratistas del Estado, como Caracol Televisión, de asumir para sí la complicidad con el delito, en vez de actuar y sancionar, aunque a quien haya que apagar sea la estrella más rutilante de su firmamento?
Esperemos a que se entere, pese al ajetreo que enfrenta.