Por Dr. Polito
Tienen alias como Micaprieta o Matanenas o Mr. Corrupción, y son corruptos por naturaleza y por definición.
Traicionan a quien sea: a sus electores, a sus copartidarios, a sus colegas, a sus congéneres, a su familia… en fin.
Calandracos, se les puede decir, para no ofenderlos, pero merecen términos más contundentes y precisos.
Miguel Abraham ‘Micaprieta’ Polo Polo (ni siquiera ‘Micoprieto’) se va del Congreso, en uno de los resultados más positivos de la jornada electoral del 8 de marzo. Como negro, traicionó a los negros, y como simpatizante furibundo del. Centro Democrático (CD), traicionó a su hada madrina, María Fernanda Cabal, para irse tras Abelardo de la Espriella. Por eso y más quedó fuera.
La francesa Íngrid Betancur Pulecio, que en la política ha brincado de nido en nido, que tenía el partido Verde Oxígeno, del cual era la única militante, también quedó fuera. Por fortuna.
Luvi Katherine Miranda Peña, una verde (AV) que además de creerse reina de belleza se comportaba como si la hubiera engendrado Júpiter, también se fue del Congreso, que, al parecer, quedará si el faro moral que ella estaba convencida de representar.
Otra verde, Angélica Lisbeth Lozano Correa, atravesó cuantos palos puso a la rueda del Gobierno, y terminó apropiándose de algo que a ella jamás le pareció: la reforma laboral. El pueblo no es tonto, como quizás ella pensó, y no le permitió seguir como Congresista.
La venezolana Lina María Garrido Martín, de Cambio Radical (CR), de una procacidad que avergüenza a los sargentos de marina, y que no habla sino que vomita vulgaridades, también quedó en el pavimento. Ojalá sea por siempre.
Una tal Victoria Eugenia ‘Vicky’ Dávila Hoyos de Ñeco (Gnecco, se dicen ellos), traidora, intrigante, convencida de que es el faro moral de la República, no pudo llegar a donde quería: ¡dizque la Presidencia de Colombia! Ahora sabe que traicionar al periodismo trae consecuencias serias. ¿A dónde se arrimará ahora, en busca de un sitio dónde no pasar más vergüenzas?
Richard Alfonso Aguilar Villa, heredero de un padre corrupto hasta el tuétano (remodeló el estadio de Bucaramanga, pero no le dejó baños), condenado por parapolítica y, hasta donde sueña, dueño de Santander. El niño se quemó, a pesar de tener una poderosa maquinaria a su favor. Tan tarambanas resultó…
César Augusto ‘Matanenas’ Lorduy Maldonado, exmagistrado del Consejo Nacional Electoral (CNE) se quedó con las ganas de regresar al Congreso. Quizás, fue acción desde la eternidad, de Alicia Mercedes Ribaldo, la mesera de 23 años a la que mató de un escopetazo en Barranquilla. Él dice que fue accidental, pero los testigos sostienen que le arrebató el arma a un celador y le disparó. Además, está acusado de abuso sexual, cuando en 2021 fue presidente del Senado. ¿Qué tal esa clase de congresistas?
Gorki ‘Mr. Corrupción’ Muñoz Calderón, ex alcalde de Neiva (suspendido por la Procuraduría), se quedó en la alcantarilla y, de paso, contribuyó para que Roy Barreras, su padrino actual, hiciera el ridículo electoral que hizo. En 2022 fue acusado de “interés indebido en la celebración de contratos, celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales y otras conductas asociadas a direccionamiento de contratación de alimentos y mercados a empresas vinculadas a colaboradores de su campaña, así como de haber impulsado una cuestionada conciliación judicial con Mercasur que terminó en millonarios pagos sin contraprestación clara.” Pero, el caso más grave es el del Programa de Alimentación Escolar (PAE). En 2022, la Fiscalía General de la Nación le imputó cargos por un peculado por apropiación y direccionamiento de contratos por tres contratos de 8,000 millones de pesos, que entregó a dos fundaciones en Tumaco, Nariño, cuyo titular era Hayden Vergara quien presuntamente habría financiado su campaña a la alcaldía en 2019 con 170 millones de pesos.
Hubo, desde luego, otros calandracos que fracasaron en su ambición de llegar a donde hay. Siquiera…