En un poderoso discurso al pueblo canadiense, el primer ministro Mark Joseph Carney respondió firme y sin dar su brazo a torcer a los represivos y deliberados aranceles de su vecino, el presidente Donald J. Trump. Como pocos países en el mundo, Canadá no cederá a la agresiva política económica de Estados Unidos, y le declara una ‘guerra’ económica.
Los lazos, al menos económicos, entre Estados Unidos y Canadá están rotos. Los diplomáticos están tensos a partir de la dominante manera de ser de Trump. Desde que volvió a asumir como presidente, Trump ha dedicado sus esfuerzos a maltratar a sus vecinos más cercanos. Algo que no sorprende en el caso de México, pues ya minimizaba a su población desde su primera presidencia, pero que sí provoca un roce en Canadá.
Con aranceles y maltratos a líderes políticos, Trump ha enfilado su mira al que incluso ha llegado a denominar ‘el Estado 51 de Estados Unidos’. Estas y muchas otras razones han distanciado fuertemente a los mandatarios canadienses: Justin Trudeau primero, y Carney ahora, quien da la estocada final al corte de relaciones.
En su discurso, Carney aseguró que está en una ‘guerra’ con Estados Unidos, que las respuestas serán ‘dolár a dólar’, y que las maneras y políticas de Trump han atentado sobre la soberanía canadiense.
Las negociaciones fallidas por reducir o recomponer los aranceles impuestos desde Estados Unidos fracasaron el viernes 21 de agosto por la noche. Según Carney, fueron unas negociaciones injustas, poco económicas y fiables. Al momento del colapso, Estados Unidos se anticipó a cualquier decisión canadiense e impuso aranceles del 50% sobre exportaciones de Canadá, por un estimado de 20 mil millones de dólares.
"No podemos aceptar lo que ofrecieron y no daremos lo que pidieron", dijo el primer ministro. "No estábamos preparados para comprometer la soberanía de Canadá o socavar nuestras industrias clave”.
Uno de los puntos ejes del fracaso en las conversaciones de ambos países fue el reiterado esfuerzo estadounidense por que Canadá no exigiera el promover el contenido en idioma canadiense y francés en servicios de transmisión en línea, subsidios para industrias como la publicación y la producción cinematográfica e incluso el etiquetado obligatorio en francés, un idioma oficial en Canadá, así como el inglés en los envases.
En palabras de Carney, este fue el punto álgido, pues los cambios de Estados Unidos en varios puntos, sus amenazas al idioma francés, así como a la cultura canadiense eran inaceptables. El primer ministro añadió que la política arancelaria de Trump no era más que un juego de poder, y que su respuesta iba por una cuestión de soberanía.
Ahora, en medio de la incertidumbre del pueblo canadiense, Mark Carney reforzó una poderosa idea de emancipación sobre la creciente ola de represión económica estadounidense. En los 22 minutos de su alocución, Carney dijo que debían duplicarse los esfuerzos por desligarse de la economía de Estados Unidos, y de ampliar la economía canadiense así como sus oportunidades de comercio con otros países.