Entregar tierra productiva, a un ritmo de 1,400 hectáreas por día, podría permitirle al Gobierno del presidente Gustavo Petro satisfacer la necesidad más esencial de Colombia: la reforma agraria.
Además, les facilita a los colombianos avanzar en el cumplimiento del Acuerdo de Paz que el Estado firmó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en 2016.



