En 100 días, Estados Unidos deportó a 142,000 inmigrantes irregulares (en promedio, 1,420 por día), entre ellos 65,700 que, según el Gobierno federal, tienen antecedentes penales allí y en sus países de origen.
En el que parece ser el logro más visible de su administración, el presidente Donald Trump destacó la reducción de 95% en los cruces irregulares diarios en la frontera con México.



