Por Dr. Polito

Hace sin chistar lo que sus amos le digan: usurpa funciones presidenciales, asume posiciones partidistas, siempre en contra del Presidente, Gustavo Petro, y ayuda abonar el terreno para que el régimen del terror y la ignominia pueda regresar…

Eso no se lo ordenaron (prudentes, sus amos, y sabedores de la realidad), pero dijo ser la vaca que más caga y el mono que más lejos mea…

Pero, realmente, es un basilisco en miniatura que solo causa risa. Un lameculos, en pocas letras. Una babosa.

En realidad, el fiscal colombiano es lo que queda de su apellido sin esa ‘r’ atravesada, entrometida, mal puesta, un tipo arrastrado, viscoso, repugnante, repulsivo, revulsivo, asqueroso.

Abyecto en su obediencia, no lo ha dicho, pero lo demuestra, el más corrupto de los corruptos, obcecado, pretencioso y despistado, pretende ser presidente de Colombia. Ja.

Sostiene que es más preparado que un yogur, y que todos los libros le huyen, envidiosos de sus enciclopédicos conocimientos jurídicos y su oceánica inteligencia, y pontifica sobre lo divino y lo humano sin sonrojarse, así sea consciente de que lo que dicen nunca dejan de ser barrabasadas.

En ese sentido, actúa como todos los bobos, solo que este es el bobo más bobo, el que más babas chorrea, aquel del que más se ríen, el del peinado más ridículo, con su copete cola de rata peluda, el bobo mayor.

Obedece a sus amos porque son sus amos. Por eso, acomoda fiscales de acuerdo a quienes sean los procesados, los impulsa a defender a los reos, en vez de acusarlos; manipula, manipula y manipula.

Estos días anda desesperado, porque se quedó sin chamba y no pudo materializar su sueño de pasar, de la fortaleza donde le dieron oficina, al despacho que, por casi tres años más seguirá ocupando el hombre que lo obsesiona: la Casa de Nariño.

Así de bobo es. En colombiano, así de imbécil, así de idiota, así de convencido. Así de pendejo.

Tan pendejo es, que cree que los colombianos somos los pendejos. Por eso, evita que investiguen a su mujer (quizás ella se lo ordenó), y ser hace el de la vista gorda cuando algunos de los pocos periodistas honrados que aún quedan en Colombia le pregunta si es cierto que la Fiscalía conocía de antemano la lista que la organización a la que pertenecía el ‘Ñeñe’ Hernández, y que contenía los nombres de 200 futuros asesinados y no hizo nada para prevenir los asesinatos; si es cierto que Hernández financió una campaña presidencial y hacía parte de una asociación de 14 asesinos cuyos nombres, con cédula, reposan desde hace años en la Fiscalía sin órdenes de captura y si es cierto que no hay órdenes de captura…

Algo debe ser cierto, si lo sugiere el presidente Petro: la Fiscalía está siendo utilizada por el crimen, la corrupción y le está dando uso político de la justicia.

Que se atreva a decir que, a la manera de Pablo Escobar, Petro tiene en jaque al país, es, desde luego, el mejor reconocimiento que el último de los lavaperros le hace a su jefe.

Pero hay una excelente noticia: el orangután mayor se queda sin la rama que le dieron y bajará a tierra a hacer lo de las babosas: arrastrarse de por vida.

Por Dr. Polito

Antioquia, pujante y progresista departamento, fuerza regional muy potente, no puede ser nunca un problema para un Presidente.

Mucho menos Medellín, preciosura de ciudad, atractiva en el continente como pocas. Pero como toda belleza, tiene un lunar enorme y feo. Es un lunar canceroso.

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